EES Nº 60 GRAL. ANGEL V. PEÑALOZA
ESPACIO CURRICULAR: FILOSOFIA
PROFESORA: ROCÍO GOMEZ
CURSO: 5º (en todas sus divisiones)
Teniendo en cuenta que la Filosofía debe servirnos como una herramienta
de reflexión profunda y de acción en nuestra cotidianeidad… te proponemos las
siguientes actividades.
1)Leer el siguiente relato extraído de “El
Libro Rojo” de Carl Jung” y buscar el significado de todas aquellas palabras
que resulten desconocidas. Confeccionar un listado con las mismas.
Carl Jung (1875-1961) fue un médico psiquiatra y
psicólogo suizo. Es conocido por haber sido el padre de la psicología
analítica. Para él la Psicología era una herramienta básica para el ser humano.
Es un canal de autoconocimiento con el cual podemos entender el origen de
nuestros miedos para poder superarlos.
Las personas somos capaces de desencadenar las más
terribles guerras y los conflictos más irracionales. Sin embargo, si lográramos
conocer más nuestra mente tendríamos vidas más iluminadas, respetuosas y
felices; porque el conocimiento es revelación y es libertad.
Capitán, el chico está preocupado y muy
agitado debido a la cuarentena que nos han impuesto en el puerto.
-Qué te inquieta, chico? ¿No tienes
bastante comida? ¿No duermes bastante?
-No es eso, Capitán. No soporto no poder
bajar a tierra y no poder abrazar mi familia.
- ¿Y si te dejaran bajar y estuvieras contagios,
soportarías la culpa de infectar a alguien que no puede aguantar la enfermedad?
-No me lo perdonaría nunca, aún si, para
mí, han inventado esta peste.
-Puede ser. ¿Pero si no fuese así?
-Entiendo lo que queréis decir, pero me
siento privado de mi libertad, Capitán, me han privado de algo.
-Prívate tú de algo más.
-Me estáis tomando el pelo?
-En absoluto. Si te privas de algo sin
responder de manera adecuada, has perdido.
-Entonces, según usted, si me quitan algo,
¿para vencer debo quitarme alguna cosa más por mí mismo?
-Así es. Lo hice en la cuarentena hace 7
años.
- ¿Y qué es lo que os quitaste?”
- Tenía que esperar más de 20 días sobre
el barco. Eran meses que llevaba esperando llegar al Puerto y gozar de la
primavera en tierra. Hubo una epidemia. En Port April nos prohibieron bajar.
Los primeros días fueron duros. Me sentía como vosotros. Luego empecé a
reaccionar a aquellas imposiciones no utilizando la lógica. Sabía que tras 21
días de este comportamiento se crea una costumbre y en vez de lamentarme y
crear costumbres desastrosas, empecé a portarme de manera diferente a todos los
demás. Reflexioné sobre aquellos que tienen muchas privaciones cada día de su
miserable vida y decidí vencer. Empecé con el alimento. Me impuse comer la
mitad de cuanto comía habitualmente, luego empecé a seleccionar los alimentos
más digeribles, para que no se sobrecargase mi cuerpo. Pasé a nutrirme de
alimentos que, por tradición habían mantenido el hombre en salud.
El paso siguiente fue unir a esto una
depuración de pensamientos malsanos y tener cada vez más pensamientos elevados
y nobles. Me impuse leer al menos una página cada día de un tema que no
conocía. Me impuse hacer ejercicios sobre el puente del barco. Un viejo hindú me había dicho años
antes, que el cuerpo se potenciaba reteniendo el aliento. Me impuse hacer
profundas respiraciones completas cada mañana. Creo que mis pulmones nunca
habían llegado a tal capacidad y fuerza. La tarde era la hora de las oraciones,
la hora de dar las gracias a una cualquiera entidad por no haberme dado como
destino privaciones serias durante toda mi vida.
El hindú me había aconsejado también
adquirir la costumbre de imaginar la luz entrar en mí y hacerme más fuerte. Podía
funcionar también para la gente querida que estaba lejos y así esta práctica
también la integré en mi rutina diaria sobre el barco.
En vez de pensar en todo lo que no podía
hacer, pensaba en lo que habría hecho una vez bajado a tierra. Visualizaba las escenas
cada día, las vivía intensamente y gozaba de la espera. Todo lo que podemos
obtener enseguida, nunca es interesante. La espera sirve para sublimar el deseo
y hacerlo más poderoso. Me había privado de alimentos suculentos, de botellas
de ron, de imprecaciones y tacos. Me había privado de jugar a las cartas, de
dormir mucho, de ociar, de pensar solo en lo que me habían quitado.
- ¿Cómo acabó, Capitán?
-Adquirí todas aquellas costumbres nuevas.
Me dejaron bajar después de mucho más tiempo del previsto.
- ¿Os privaron de la primavera, entonces?
-Sí, aquel año me privaron de la primavera y de muchas cosas más, pero yo había florecido
igualmente. Me había llevado la primavera dentro de mí y nadie nunca más habría
podido quitármela.»
2) ¿Qué paralelismos/ comparaciones
podrías realizar entre el relato leído y la situación vivida en los días
actuales ante la propagación del coronavirus?
3) ¿Qué pensás acerca de los consejos y la
experiencia vivida por el capitán?
4) ¿Qué emociones, sensaciones
pensamientos notaste que se despertaron en vos, a raíz de la problemática
acontecida?
5) ¿Qué opinión te merece el rol que está
tomando el Estado mediante sus fuerzas de seguridad (policías provinciales y
federales gendarmería, prefectura, etc.) para el control y vigilancia de los
ciudadanos? Fundamentar
6)Interpretar y comentar el siguiente
fragmento de la obra:
“Sí, aquel año me privaron de la primavera y de muchas cosas más, pero yo había florecido
igualmente. Me había llevado la primavera dentro de mí y nadie nunca más habría
podido quitármela”
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